Al día siguiente tenia tal reseca, que juro que veía bailar Oompa Loompas a mí alrededor. Los gritos de mamá no ayudaban en nada a mí atolondrada cabeza.
-Ya voy – grite desde el baño. Enjuague mi boca una última vez y baje corriendo las escaleras.
Mi madre, Avril Regan, me esperaba sentada enfrente de la carísima chimenea de la sala.
-¿Te divertiste a noche?
Veamos… en la limo me di el lote con mi novio enfrente de mis amigos, tome cerveza y todo tipo de alcohol y por si eso no fuera suficiente, me metí marihuana. Después de coquetear sin descaro con los amigos de mi novio me fui con él a un hotel de dudosa reputación, donde el muy cabrón se la paso en grande manoseándome mientras yo estaba casi noqueada. Cuando mi jodida mente reacciono, me aparte de mi novio y le pedí que me trajera a casa, pero el maldito era tan, pero tan cabrón, que me dejo sola en quién sabe dónde. Tuve que vagar por las calles a las cuatro de la mañana hasta que encontré a un taxista dispuesto a traerme de regreso.
-Yeap – respondí con un encogimiento de hombros – tomo como siempre.
-Me alegro – la respuesta de mamá fue tan automática, que me pregunto si me hubiera respondido lo mismo si le hubiera contado la verdad. – ¿Ya pensaste que vas hacer para tu cumpleaños?
Pues… – Me tire enfrente de ella en el sillón de cuerpo blanco – no, Cat y Emma me sugirieron que rentara ese antro que está de moda, ya sabes el Studio.
-Buena idea – volvió a responderme sin siquiera mirarme, lo cual me saco de mis casillas.
-Yo por otro lado pensé en robar las llaves de la escuela y hacer la fiesta ahí, creo que todos disfrutaríamos destrozando la propiedad. – tome uno de sus cigarrillos y lo encendí – Seria como una venganza hacia la escuela – di una calada – A mi me gustaría entrar en la sala de maestros y joderle el casillero a la puta de Historia y al perro de Contabilidad – Otra calada – Además, estoy segura que todos podemos hacerlo en la piscina, algo así como una orgia acuática. A noche no me acosté con Eric, pero estoy segura que podremos hacerlo en la alberca.
-Claro, serán los mejores quince de la historia.
Yeah, tenía que admirar la determinación de mamá para ignorarme.
-Tienes razón Avril, serán los mejores quince – me levante del sillón, apague el cigarro en el suelo y dije con frialdad – Solo un año más y después no tendré que volver a verte.
-¿Saldrás hoy?
-Nop, me quedare a joderte el día, ¿Qué tal tu?
-Si – Avril se puso de pie sobre sus brillantes zapatillas rojas – Tengo que encontrarme con Martin.
-¿Martin? – ¿acaso era su nuevo novio?
-Si, Martin – se inclino para besar mi frente y sin decir más salió de la casa.
La furia que sentí en ese momento me carcomía por dentro. Odiaba a mi madre como nunca en la vida había odiado a nadie. Vale, puede que a veces disfrutara no tener a mi mamá corriendo tras mis faldas, pero algunas veces me gustaría que como mínimo me dedicara unos cuantos minutos de su tan valiosísimo tiempo.
-¡Jodete Avril!
Decidí pasar el día en la casa, pues los Oompa Loompa de mi cabeza aun seguían rondándome. Mi celular no dejo de sonar en todo el día. Algunas de esas llamadas eran de Cat y Emma y las otras eran de Eric. Me había ordenado no responderle pero finalmente me harte y conteste.
-Tienes cinco minutos Stone.
-¡Oh vamos nena!, no te pongas así.
-¿Cómo quieres que me ponga Eric?, ¡Me dejaste botada ahí!
-Bebe, no te pongas así, estaba drogado y enojado, ¿Qué esperabas que hiciera?
-Todo menos eso – Salí de mi habitación y me puse de camino al despacho de mamá – Tuve que caminar sola en la noche.
-Perdóname cariño
-Cariño y una mierda – Fui hacia la licorera y me serví un buen vaso – Parese que últimamente lo único que quieres que haga es que me arranque las ropas y me abra de piernas.
-No hables así bebe, Sabes que las cosas no son así.
-¿Entonces como son? – me tomo de un trago el alcohol y sirvo otro.
-Mira Annie, anoche estábamos muy drogados, ¿por qué no voy a tu casa y te hago cambiar de opinión?
Porque realmente no quiero verte en estos momentos – Olvídalo Eric, te veré mañana con las chicas.
-¡Espera!, si no quieres que valla, entonces qué tal si tenemos sexo vía teléfono.
-¿Qué? – El vaso resbalo de mi mano.
-Tócate Annie y dime lo que haces.
-¿Y tú que harás?
-Masturbarme mientras te escucho.
¡Oh Dios, que romántico!
-Gracias pero paso – Colgué antes de que se le volviera a ocurrir otra brillante idea.
Dios, sabía que Eric no era un santo pero esto ya era demasiado. En realidad ni siquiera sé porque hemos durado tanto. Físicamente me atrae mucho, me gusta salir de fiesta con él pero hasta ahí. No tenemos nada en común más que las ganas de hacer desmanes.
-Annie, ¿puedes bajar un momento?
-Lo siento madre – respondí tirada en la cama – No puedo.
No mentía… no podía, era viernes en la noche y estaba muy ocupada pintando mis uñas de negro.
-¡Annie!
-¡He dicho que no, Joder! – termine con mis uñas y para no oír más los gritos de mamá, prendí el estéreo para que Professor Green sonara a todo volumen.
-An – mamá entro a mi habitación. ¡Mi Dios!, si no estuviera tan molesta con ella me pondría a alabar el bellísimo vestido que llevaba puesto – Carlos quiere hablar con tigo.
No pude evitar hacer una mueca al escuchar el nombre de mi padre – Dile que no puedo atenderlo, Eric estará aquí en unos minutos y yo aun no estoy lista. – Mamá me ignoro como siempre y siguió tendiéndome el teléfono. Frustrada y enojada, se lo arrebate – Hey.
-¡Princesa! – Me saludo papá en español – Hace mucho que no charlamos.
-Varias semanas papá.
-Ana, odio que me hables en ingles. – Y yo lo sabía y me importaba una mierda – Vamos cariño dile algo a tu viejo en español.
-Hola papá – suelto en español después de un largo suspiro.
-Eso está mejor, ¿cómo has estado?, ¿saliste ya de vacaciones?
-Sip, pá, ya estoy de vacaciones.
-Oh cuanto me alegra escuchar eso.
Uh-oh, cada vez que papá me decía eso, sabía que algo malo vendría.
-Yo también me alegro… creo.
- Ya pronto serán tus quince años.
-Lo sé – conteste con cautela.
-En México tenemos una tradición, creo que ya te hable de ella. – Si lo hizo, no lo recuerdo.
-Amm… ¿y cómo están todos por allá? – todo esto me sonaba peligroso, así que era mejor cambiar el tema.
- Bien, pero ya lo veras con tus propios ojos pronto.
-¡Perdón!, ¿de que estas hablando? – ¿es que acaso planeaban venir?
-Cuando vengas, los veras a todos.
Woah, ¿yo iba air? – Papá, no voy air, pensé que mamá te lo había dicho.
-No seas tonta Ana, tienes que venir. – Mamá me miraba desde el umbral de la puerta, apague el estéreo y me acerque a ella para que pudiera escuchar a papá.
-¿Por qué tengo que ir? – ¿Acaso otra de mis numerosas primas se iba a casar?, si era eso que no contaron con migo.
-Pues para tu fiesta tonta.
-¿Fiesta? – Mire a mamá – ¿Qué fiesta?
-Por amor a Dios, Ana, ¿en donde tienes la cabeza esta noche? – En realidad estaba sobre mis hombros como siempre, pero puede que los caballitos de tequila que me tome en la tarde estén haciendo efecto. – Van hacer tus quince y tienes que venir a festejarlos acá.
-Pero mamá y yo ya habíamos planeado algo – Mire a mi vieja implorando su ayuda.
Por primera vez en años, me respaldo. Me quito el teléfono y dijo - ¿Que es lo que pasa?, An ya había planeado su fiesta en un antro, ¿que quieres decir con que tiene que ir con tigo? – Hizo una pausa – Oh vamos Carlos, esa tradición es antigua. Además An no tiene por que acoplarse a ella. – Otra pausa – Si, puede que sea mexica pero lleva años viviendo aquí, así que bien podríamos pedir su nacionalización y así no tendría que hacer esa tonta fiesta – Esta vez fui capaz de escuchar los alaridos de papá – ¡No me amenaces Carlos! – Nuevamente pausa – Escucha, hablare con ella y te marco.
Oh, no, eso no sonaba nada bien.
-¿Y bien? – pregunto apenas y colgó.
-Tienes que ir An.
-¡¿Por qué?!
- Carlos tiene razón, tienes que hacer la fiesta.
-¿Con que te amenazo? – Mamá salió de mi habitación para evitar responder, claro que yo estaba decida a obtener una respuesta – Dímelo.
-Hicimos un trato – Contesto con un suspiro.
-¿Un trato? – Me tire a su lado en el sillón – ¿Qué trato?
-Si te convenzo de ir, el dejara de venir. No más visitas inesperadas de tu abuela y padre.
¡Pum!, ¿Qué era peor que ser vendida por tu madre?
-Estas bromeando, ¿verdad?
-Mira Annie – Mamá se giro para verme – Es lo mejor, si vas ya no tendremos que preocuparnos por que vengan. Se sincera, se que odias sus visitas – Eso no era de todo verdad. Puede que odiara las restricciones que papá me ponía, pero fuera de eso, no estaba tan mal – Solo serán un par de semanas. Haces la estúpida fiesta con ellos, luego regresas y hacemos la que tienes planeada aquí.
-Me estas usando para desacerté de papá.
-¡Por supuesto que no!, solo veo lo que es mejor para ambas.
-¡Sera lo mejor para ti, joder!, no voy air y no puedes obligarme hacerlo.
Furiosa subo a mi habitación y termino de arreglarme.
Ya lista bajo las escaleras como el demonio de taz manía, mi objetivo era la puerta, pero antes de llegar a ella un alto rubio me impide el paso.
-Debes ser Annie – me dice con una voz rasposa. Ignoro su mano y lo fulmino con la mirada – Soy Edward, soy amigo de tu mamá.
-Felicidades – respondo e intento esquivarlo una vez más.
-¿Vas a salir? – Tiling, tiling, tenemos una ganador a la idiotes.
-Creo que es obvio – como el cabrón no se quita de mi camino, levanto la cabeza y lo estudio.
Valla, mamá tiene buen gusto. Edward es guapísimo, quizá un poco joven para ella pero guapísimo. Ahora se por que Avril se arreglo tanto para esta noche.
Justo en ese momento mamá entra en escena – ¿Adonde vas? – Como si te importara – Me imagino que si piensas salir, eso quiere decir que ya empacaste verdad. Tu vuelo sale mañana en la mañana.
-No voy a empacar por que no voy air. Voy a salir y me quedare a dormir en casa de Caitlin.
-Bien, hare tus maletas y te recogeré en casa de tu amiga.
-¡No voy a ir!, si tu quieres alejar a papá para que no se tope con tus citas, por mi bien, pero busca la solución de otra manera, pues no te dejare que me uses para ello.
Como si no hubiera abierto la boca, mamá continuo – Te recogeré a las ocho, así que espero que estés lista a esa hora. No quiero esperarte como siempre.
No pude evitarlo, solté un grito de desesperación. ¿Es que acaso esta mujer tenía un don para ignorarme?
-¡JODETE MAMÁ!
Con esa linda maldición, salí de la casa.
-No puedes dejar que se salga con la suya – Por fin alguien que estaba a mi favor – Ya teníamos planes bebe, no podemos tirarlos a la mierda, solo por un estúpido capricho de tus padres. – Eric tenía razón, yo ya tenía trazado el plan y lo iba a seguir. A la mierda los demás – Además, si te vas no vamos a poder acostarnos hasta que vuelvas y la verdad es que estoy demasiado caliente para aguantar tanto.
-¡Hay por amor a Dios!, ¿solo piensas en eso?
-Bebe – el idiota se acerco para abrazarme por detrás – Con los pechos que tienes, no puedo pensar en nada más.
Vale, Dios me odiaba tanto, que solo me había mandado personas ineptas. Era momento de poner las cosas sobre una balanza.
Ir a México con papá y hacer la jodida fiesta o quedarme con mi lascivo novio y soportar al estúpido nuevo novio de mamá. Amm… difícil, muy difícil.
Veamos, si voy a México tendré que soportar a todo un regimiento familiar, podría ser fácil sobre llevarlo, la abuela solía dejarme pasear por las playas, así que bien podría desaparecer de la casa por todo el día y así evitaría todos los besos y apretones de mejillas de las tías.
Si me quedo tendré que buscar más escusas para no acostarme con Eric y seguramente mamá estaría tan enojada por echar a perder su trato, que me retiraría todas las tarjetas de crédito…
-Creo que iré – anuncie
-¿No hablas enserio verdad?
-Sip, hablo muy enserio Eric, solo serán un par de semanas. Y estoy segura que tu mano te ayudara a sobrellevarlas.
El vuelo de Londres hasta Cancún duraba nueve horas. Nueve insoportables y tediosas horas. Por eso cuando por fin llegue a mi destino, estuve tentada a besar el suelo mexicano.
Después de mostrar mi pasaporte, fui a reclamar mis maletas y para mi sorpresa papá estaba esperándome junto a ellas.
-Ana – me saludo con un fuerte abrazo – Haz crecido mucho.
-No esperas que me quede enana, ¿verdad?
-Claro que no, solo me sorprende lo mucho que ha crecido. Sigue así y me pasaras.
Por primera vez en meses, sonreí de verdad. Papá siempre tenía ese efecto en mí. Quizá era su hermosa sonrisa o el pequeño hoyuelo que se le formaba en la mejilla izquierda o simplemente el puro placer de verlo, pero siempre lograba que sonriera de corazón.
-No pensé que vendrías por mi – confesé mientras caminábamos hacia el estacionamiento.
-Tu madre hablo en la madrugada para decir que llegabas. Debes estar cansada con el cambio de horario.
-Pues si, en realidad lo estoy.
Con un brazo sobre mis hombros me sonrió – Hoy la casa esta vacía, así que podrás dormir todo lo que quieras.
-¿Dónde están todos? – No es que me muriera por verlos, simplemente me asombraba que no estuvieran preparando una fiesta para recibirme como siempre hacían.
-Miguel se los ha llevado a la ciudad de compras. Todos quieren lucir fabulosos para tus quince. – Puaj, ¿Qué dirían si les dijera que no quiero la fiesta? – Todos están emocionados Ana, tanto que las chicas ya han planeado casi todo, solo falta que tu des tu aprobación – ok, eso respondía mi pregunta. – Veras que linda fiesta vas a tener.
-Muero por verla.
Historia 1 - Capitulo 2
jueves 10 de febrero de 2011
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19:06
Etiquetas: Mis otras historias
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4 SusurrOs:
Buena trama >.< no puedo ponerle nombree es qe sinceramente auun esta dificil y muy bien qe bn qe has regresado tomate tu tiempo IZAA && consientenos con lo qe p uedas eres excelente me encantan tus historias
Muy buena historia, pinta bien, menos mal que la recuperaste hubiera sido una perdida muy lamentable.
Besitos.
gran historia gracias x hacernolas llegar :3
Buena historia Iza no le he leido el capi completo por que estoy corta de tiempo pero lo que llevo esta genial, me pasare a terminar el capi y tratare de darte sujerencias para el nombre
te mando un beso
Anny
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